Sustentabilidad y tecnología, de San Francisco a Buenos Aires

La ciudad estadounidense es la que mayor cantidad de residuos recicla en el país del norte, en un sistema complementario al de energías renovables que también la caracteriza.

Parece difícil pensar que en los Estados Unidos, uno de los principales países contaminantes a nivel mundial, haya una ciudad con un sistema de reciclaje y energías renovables que funciona casi a la perfección y que sirva de modelo a replicar en otras urbes. Desde una perspectiva micro, la política ambiental de San Francisco marca un notable diferencial en relación con la política macro que se implementa (o no) en el resto del país.

¿Cuáles son entonces las cualidades verdes que distinguen a esta ciudad de 800.000 habitantes del resto del país? La promoción y el uso de energías limpias; y su increíble sistema de recolección de residuos y posterior reciclaje.

El sol y el viento como energias

El proyecto energético de San Francisco se basa en dos ejes. En primer lugar, alcanzar la meta de abastecer en un 100% el consumo energético de la urbe a partir de fuentes renovables.

La energía solar es una de las principales vías para ello. De hecho, con el programa San Francisco Solar Map se ofrece a cada habitante la posibilidad de localizar su casa en un mapa y evaluar el potencial solar que tendría su edificio con un panel, sin costo alguno. Además, se brinda un descuento en la instalación de este tipo de tecnología a aquellos comercios y empresas que desean utilizar energías limpias, como un mecanismo para su incentivo. El servicio está a cargo de compañías certificadas por el gobierno.

En este sentido, en Buenos Aires ya se instalaron paneles solares en la zona sur de la ciudad -obviamente en una menor proporción a la ya implementada en Estados Unidos- y se busca extender el proyecto. Este fue uno de los temas que el ministro de Medio Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli, conversó con Al Gore, ex vicepresidente de los Estados Unidos, ganador del premio Nobel de la Paz en 2007 y actual líder de la fundación TheClimate Project , en la misma ciudad de San Francisco. ¿El motivo? Al Gore brinda un curso a representantes de diversos ámbitos, a fin de que se capaciten sobre el cambio climático, desde el punto de vista teórico y de necesidad práctica; en él participó Santilli.

Durante la capacitación, el ministro porteño aprovechó para analizar con Gore el proyecto de instalación de un aerogenerador en la Reserva Ecológica, anunciado en abril último y que se encuentra en la etapa de análisis de factibilidad. Del mismo modo, San Francisco está realizando los estudios pertinentes para la colocación de turbinas eólicas a fin de alcanzar su meta sustentable.

El segundo eje del proyecto energético de San Francisco consiste en realizar un uso eficiente de la energía, a través de un sistema de análisis promovido desde el Estado en el que se evalúa y asesora a cada familia interesada en reducir el consumo energético de su hogar.

Basura que no es basura

Toda ciudad que quiera reciclar sus residuos debe primero concientizar y promover en sus habitantes la separación en origen. Ello es lo que San Francisco ha logrado inculcar con éxito en sus ciudadanos, quienes disponen de tres tipos de tachos de distinto color para depositar sus residuos.

En el tacho verde, se deben arrojar los residuos orgánicos susceptibles de ser utilizados para compostaje, lo que incluye: todo tipo de comida, papel sucio, plantas y aquellos plásticos que tengan la etiqueta `compostable´. En cambio, en el tacho azul, se depositan los materiales secos reciclables; como cartón, papel, plásticos, botellas, entre otros. Finalmente el tacho negro está destinado a los residuos restantes que no son aptos ni para ser reutilizados ni reciclados -como lápices, colillas de cigarrillos o productos de higiene femenina-; por los cuales abonan una suma de dinero que disminuye en paralelo a la reducción de basura emitida. Para aquellos residuos que, por su excesivo tamaño o nivel de toxicidad, no pueden ser depositados en ninguno de los tres cestos, el gobierno dispuso distintas alternativas de comunicación con las cuales el ciudadano puede entrar en contacto a fin de que retiren el material. Así, en 2010 se logró desviar el 75% de los residuos de los rellenos sanitarios.

De este modo, el programa de residuos de San Francisco busca no generar basura sino garantizar un circuito productivo de los materiales, desde la separación en origen hasta el reciclado por parte de empresas.Zero Waste o Basura Cero es el nombre del programa con vistas a 2020, semejante al que en la ciudad de Buenos Aires se intenta alcanzar a través de la separación de residuos, doble contenerización y trabajo en conjunto con las cooperativas de recicladores urbanos.

Por estos aspectos en común -con diferente envergadura- el ministro Santilli, aprovechó su estadía en la ciudad norteamericana para reunirse con Adam Stern, máximo responsable ambiental de la ciudad de San Francisco.

Ambas ciudades están implementando proyectos de reducción y eliminación de bolsas de plástico a fin de fomentar su sustitución por bolsas biodegradables o de papel reciclado. En Buenos Aires, la nueva reglamentación ya está en marcha y, a partir de octubre, los supermercados entregarán bolsas verdes y negras a fin de fomentar la separación en origen.

Además, en ambos territorios se fomenta la construcción responsable y sustentable de edificios. En San Francisco, hay edificios con arquitectura sustentable tanto a nivel público como privado, que se pueden conocer a través de un mapa virtual. Algunos de ellos han obtenido la certificación LEED. En Argentina, tres de los seis edificios que cuentan con dicha certificación se ubican en Capital Federal y son varios los proyectos que esperan una resolución. Quizás el aspecto que aún falta imitar de San Francisco es establecer una norma que garantice la responsabilidad extendida al productor, sobre todo en productos tan difícil de reciclar como los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (Raees).

La importancia de la concientización

La basura y las energías renovables fueron los dos grandes temas que reunieron a Santilli y Al Gore, aunque también se destacaron otras políticas de la Agenda Verde que se están llevando a cabo en la ciudad de Buenos Aires, como el plan de movilidad sustentable. La colocación de bicisendas busca promover el reemplazo del auto por un medio alternativo tan sustentable como es la bicicleta. Mismo propósito se plantea San Francisco, ciudad que busca reducir al máximo posible la huella de carbono emitida.

La semana pasada, con motivo del Día Nacional del Árbol, tuve oportunidad de conversar con Santilli en la Reserva Ecológica porteña y le consulté sobre su experiencia con Al Gore. “Me convirtió en un fanático porque el cambio climático vino para quedarse y la única solución es que empezamos a cambiar entre todos. Debemos aprender que esto nos pasa no por destino sino porque el daño que le hacemos al planeta nos lo está devolviendo y nadie está exento de sus consecuencias”, me expresó y agregó: “Es el momento de cambiar; espero que mi fanatismo logre contagiar aquí en Buenos Aires el cambio no sólo como pensamiento sino también como forma de vida”.

Lejos de hacer política, creo que lo importante es la implementación de políticas prácticas en pos de comenzar a cambiar hábitos de consumo, residuos y eficiencia energética. Capacitarse y conocer los aspectos teóricos y prácticos de la problemática del cambio climático, puede ser la puerta para incorporar proyectos vigentes no sólo en San Francisco sino también en otras partes del mundo. En este sentido, sería interesante que otros representantes políticos, sociales y empresariales se sumen a esta iniciativa; pues al momento, además de Santilli, Charly Alberti y la periodista Mariana Díaz, la lista de presentadores argentinos certificados es escasa.

Hacer que ciudades grandes como San Francisco y Buenos Aires sean más sustentables y más eficientes desde el punto de vista energético y reciclable, no sólo depende de la disponibilidad de tecnología sino también, y por sobre todo, de la educación y concientización ambiental de su ciudadanía. Rescato una de las frases del programa del proyecto norteamericano Basura Cero para reflexionar: “Cuando cada artículo sea visto como un recurso valioso para ser reciclado y transformado en algo nuevo, en vez de ser desechado, entonces estaremos en nuestro camino hacia la basura cero”.

Por Rodrigo Herrera Vegas  | Para LA NACION

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