Arquitectura sustentable en el mercado inmobiliario

Una nueva tendencia que se relaciona con el mercado inmobiliario. La arquitectura que tendría un rol protagónico en el futuro. La relación entre la arquitectura sustentable y el mercado inmobiliario ha ido creciendo en el último tiempo.

Algunas definiciones están siendo más conocidas y los fenómenos, muy de a poco, se van conjugando. En un primer momento, es menester definir a este tipo de arquitectura. Así, su principal característica es la de satisfacer las necesidades edilicias presentes, pero preservando los recursos naturales a futuro, sin impactos ambientales considerables. Es por ello que está emparentado con el concepto de Desarrollo Sostenible y, al mismo tiempo, se aleja de lo meramente ecológico.

La arquitectura sustentable no sólo desarrolla la construcción, sino también la economía regional (con más empleos), la educación y capacitación, la generación de nuevas tecnologías y la conciencia en la gestión de recursos propios. Actualmente, lo sustentable es una vuelta a nuestros orígenes. Esta retrospectiva, sin embargo, tiene la esperanza de salvar el medio-ambiente para el futuro. Es por eso que muchos profesionales tienen la intención de construir edificios sustentables, combinando las nuevas tecnologías con recursos y energías alternativas. Se enfrentan, también, a la adaptación a las reglas de mercado. “La responsabilidad social que intentamos promover, alienta  a incorporar a los futuros  proyectos, elementos que resguarden el medio ambiente y que impliquen un  compromiso  de trabajo con organizaciones que promuevan la educación medioambiental  y la provisión de vivienda respetuosas del  entorno, con la certeza que esto marca una  ventaja competitiva en el disputado mercado inmobiliario”, afirmó Jorge Ribeiro, de Ribeiro Construcciones. Es aquí donde la relación entre arquitectura y mercado inmobiliario se hace visible.

Las inversiones son cada vez más viables, pero todavía existen sectores que se manejan con información ambigua, y se resisten al nuevo paradigma. En este punto, la Arquitecta Adriana Mangiameli del Estudio de Arquitectura uruguayo Ecostudio, consideró que en América “hay mucha desinformación y confusión” y que muchos emprendimientos son sólo marketing. “La nueva tendencia en la construcción y en el mercado inmobiliario se dirige hacia la sustentabilidad. Las casas en Europa comienzan a venderse según las prestaciones de la casa, es decir, cuánto consumen anualmente. No se venden más al metro cuadrado, sino según la clase energética que indica cuánto consume tu casa en el año”, agregó. Aun así, la gran crítica es el coste de la inversión. Si bien resulta un poco más costoso, esto es desde el punto de vista de corto plazo. Al fin y al cabo, parecería ser que los edificios sustentables podrían reducir los costos operativos, a la vez que aumentan el valor del inmueble y las ganancias por ello. “La relación de costo-beneficio en estos términos, (pequeña inversión mayor inicial – mayor recupero a mediano plazo en  términos de mantenimiento, calidad de vida, costos de expensas e impacto ambiental),  favorecerá ampliamente en la decisión de la compra por parte de los futuros propietarios”, confirmó Riveiro.

Por su parte, Mangiameli resume esta reciprocidad con dos objetivos claros. Por una parte, los emprendimientos sustentables claramente mejoran la calidad de vida de los habitantes, pero también reduce el gasto en las boletas. Dependiendo del nivel de sustentabilidad, se puede ahorrar hasta diez veces en energía. Esta relación es el resultado de un proceso que sigue en marcha. Es un fenómeno donde se conjugan diversos elementos, desde materia prima tradicional a nuevas tecnologías que potencian la eficiencia y gestión de recursos. “Es un proceso en el tiempo, y lo que hoy proponemos en nuestros edificios, aún representando un  salto cualitativo en términos desustentabilidad y domótica, no significa más que el comienzo de lo que será norma cotidiana de aplicación en el futuro, y veremos una gran incorporación tecnológica en estas áreas como algo natural e inevitable”, proyecta Jorge Riveiro. Por eso, si apostamos a la sustentabilidad, evitemos el llamado Green Washing, el engaño de ciertas empresas sobre su postura eco-amigable.

Si realmente una inversión se basa en arquitectura sustentable, podemos demandar ciertas garantías. Una de ellas son las certificaciones de edificios como LEED, Green Star, Breeam, entre otras. Éstas hacen un seguimiento de todo el proceso, desde el planeamiento, materiales, a construcción. Así, la apuesta al futuro será que los edificios sustentables pasen a ser un nuevo estilo de construcción, que vuelva a unir, otra vez, al ser humano con la naturaleza.

Fuente: El Inmobiliario

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